Transporte de mi primera motocicleta

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Encontrar empresas fiables de transporte de motos no es fácil

El transporte de mi primera motocicleta fue una tarea difícil, compleja y, cuando no hay un servicio que lo preste ninguna empresa, puede ser para volverse loco. Como podréis comprobar -a continuación- mi propia experiencia que, aunque fue un éxito, todavía no existía este profesional servicio y había -entonces-que buscarse la vida de la mejor forma posible y tentar, a veces, un poquito la suerte.

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El Transporte
de mi primera compañera

Todavía recuerdo, con añoranza, cariño y un poco de incredulidad el transporte de mi primera moto. Supongo que la sensación debe ser difícil de explicar con palabras, porque eso es lo que me ocurrió a mi cuando vi por primera vez mi Vespa 50 en color azul claro, no podía hablar por más quería decir algo no podía, era la primera, me la regaló mi hermano, se la compró a un compañero de trabajo que no la utilizaba.
El problema de aquella época es que no es como hoy día, que hay ofertas y servicios disponibles online en internet para casi cualquier cosa, producto que quieras hacer o transportar. Antes, hace muchos años no existía RapidMotos y había que "buscarse la vida" para transportarla que te habías comprado, con tanta ilusión y cariño, desde -en este caso- la casa del compañero de trabajo de mi hermano- a la mía. Las dos ciudades distaban cientos de kilómetros y, aunque la ilusión y las ganas de probar y meter la motocicleta en carretera eran inmensas, mi padre, en un alarde de cabezonería (eso pensaba yo en aquella época), de "cabeza fría", pienso ahora, nos dijo que NO, nada de venirte con ella desde allí hasta casa, por la carretera nacional (antes no había autovías, sólo carreteras nacionales que además pasaban por todas las ciudades y pueblos que, en su recorrido, encontrabas).
Con las mismas, hubo que buscar a ver qué empresa podía transportar y llevar nuestra preciosa y flamante "nueva" vespa a casa cuanto antes… pero eso fue harina de otro cantar porque, como os he comentado, no había empresas profesionales que hicieran o prestaran ese servicio, por lo que hubo que buscar quien nos la llevara, pedir el favor y pagarlo por adelantado.
Hubo suerte, porque mi padre conocía un concesionario de vehículos cercano a nuestra casa, se acercó, habló con el gerente y le explicó la situación y, aunque no le hizo mucha gracia porque la moto no se la comprabas a él, sino que era "de fuera", con dinero en mano, casi siempre se consigue todo.
Al día siguiente me levanté y encontré, ahí, en la puerta del garaje de casa mi nueva Vespa 50 azulita, preciosa. Mi padre no dijo nada, sólo contrató el servicio de envío y transporte de la motocicleta de una ciudad a otra y ya, por la mañana prontito, el concesionario aprovechó su carrito del coche, subió la moto del compañero de trabajo de mi hermano (bueno, ya la mía, jejeje) y la trajo a nuestra casa. Las cosas antes no eran como ahora, eran más complejas que, gracias a internet, a google y a la amplia oferta de servicios de envío y traslado de vehículos de motor por toda España.

Ahora tenemos la facilidad de buscar en google: "transporte de motos por toda España", nos ofrece una serie de resultados y, la empresa o página web que nos convenza, guste por precio, nos parezca más seria y formal, le contratamos online (o por teléfono) el servicio, vienen a casa, recogen el vehículo, lo preparan perfectamente para que no sufra desperfecto alguno en el transcurso del viaje y, en poco tiempo tenemos nuestra flamante y preciosa amiga ya en casita, servicio a domicilio. Una maravilla -dicho sea de paso- esto de las nuevas tecnologías que, desde cualquier teléfono móvil, tablet, ordenador o portátil podemos ver, mirar, comparar y contratar desde una pizza a domicilio (que te llega en menos de media hora y te evita tener que meterte en la cocina a hacer la cena), hasta contratar el servicio de pasar la itv de tus motos, cuando se acerca la fecha de renovación de la inspección y no tenemos o tiempo o ganas de hacerlo. Para eso están estos chicos de RapidMotos que, día a día nos facilitan la vida con los servicios que, para nuestras compañeras, nos has diseñado.
Con mi Vespa 50 -por cierto, un poco baja de compresión- las tardes de verano fueron memorables, los amigos con las bicis y yo y algún acompañante –paquete con la Vespa, la diversión estaba asegurada, con la llegada de las Puch Minicross de la época, la cosa cambió, la pobre Vespa ya no servía para el campo y la pude cambiar por una Derbi Antorcha con chasis de chapa y cambio tres marchas, daba igual que tuviera una marcha menos que las envidiadas Puch Minicross, trucada con un 65 cc andaba mucho más.
Llego el momento de aparcar la Derbi y coger el toro por los cuernos, compré mi primera motocross auténtica de la época, una Montesa Cappra VR 250, sí, pero con el motor en una caja, totalmente despiezado, con los cárteres rotos, los piñones de 1ª y 2ª destrozados, y que hacemos ahora?. Esa era la pregunta sin respuesta, como arreglamos esto, si no tenemos idea de mecánica, mi amigo Ignacio Leirana me sacó del problema, con su saber y profesionalidad y con Antonio Rodríguez “Toñejo” que me consiguió los piñones de la caja de cambios, pudimos reconstruir un motor que corría que se las pelaba.
Vinieron más motocicletas de cross, siempre Montesa, creo que todos los modelos de época los probé, hablamos de Cappra VA, VB, VC tanto en 125,250 y 440, pero llegó el momento de la “mili”  (servicio militar) obligatorio y el paso a la de carretera fue casi obligado, necesitaba algo con que desplazarme y no solo los domingo en un circuito pirata.
Benelli 250cc, esa fue mi primera moto de carretera, como no podía ser de otra forma, era de segunda mano, tenía un golpe delantero, que convenientemente reparado, ocurrió lo mismo que anteriormente había ocurrido con la Derbi Antorcha de 65cc y que daba caña a las Minicross de la época, mi amigo Alfonso con su inmaculada Bultaco Metralla y yo con mi Benelli 250, éramos conocidos en la Prospe.
Llega el momento de parar, por la familia, pero la afición por el motor no desaparece nunca, cuando no puedes ir a ver una prueba en directo intentas verla por la tele y en cuanto económicamente te lo puedes permitir, te compras otra mejor o diferente.
Actualmente el panorama ha cambiado, hace pocos años nadie compraba motocicletas sin verlas, ahora es lo normal, tenemos la posibilidad que nos envíen fotos y videos de las que estamos interesados y, con transporte de calidad como el que nos brinda la empresa de Madrid llamada Rapidmotos, la compra y venta entre particulares está creciendo de una forma exponencial, por su profesionalidad, su saber hacer y la confianza que inspiran, son una acertada opción contar con sus servicios a la hora de realizar estas gestiones que, el que no sabe mucho de motor y desea una segunda y fiable opinión del experto, puede contar con ellos.
Por tanto para un aficionado a las motos y no solo a este, sino a todo lo que rodea a este fantástico mundo de compañerismo, sin fanatismos, ni colores, ni envidias ni recelos, en el que lo que nos une no nos separa, brindo por una empresa como Rapidmotos, joven, dinámica, eficaz y apasionada de su trabajo, ánimo y a seguir en la misma línea de trabajo.